inicio Tani

 

 

La llegada de Tani

Dientes como agujas

Tani ejemplo de entendimiento

Siempre en medio

Tani, reloj natural

Tardes de primavera

Siestas de verano

Tani y la defensa

Tani  el mejor amigo

A mi perra Tani (Toñi)

Tani rastreando en la nieve (video)

 

   
 
 

 

 

 

Dientes como agujas.

Tani tiene la edad del "todo juego" los dientes ya le han salido, son finos como agujas, arañan con la facilidad de un alambre.

Yo le doy juego, revolcones, le provoco metiéndole la mano en la boca, mano que ella sujeta con esos alfileres de dientes, con una suavidad calculada que jamás me lo clava. Soy yo quien me provoco a diario arañazos al retirar la mano o el brazo bruscamente de su boca. En algunos casos puede llegar a hacerme daño y si hago algún gesto de dolor Tani lo comprende inmediatamente, cesa el juego e intenta lamerme el arañazo para curarme.

Nunca imaginé tanta ternura en un perro que por sus características algunos cazadores les gusta emplear en las realas para cazar jabalíes. 

 

Tani no es un instrumento de defensa.

Nunca pensé en Tani como un instrumento de defensa. Siempre pensé que era más lógico que una persona adulta cuidara y protegiera a un pequeño animal. Tani creció y se hizo muy duro y fuerte. Con los años he podido  comprobar que por su propio instinto sabe perfectamente cómo ha de comportarse.  

 

Tani, el mejor amigo.

Tani es un chucho mezcla de pastor alemán y podenco, pero el mejor amigo, no tiene precio. Su máximo interés es ser de utilidad.  

 

Tardes de primavera

En las agradables tardes de primavera, cuando el sol derrama alegría y cálidos rayos sobre la terracita elevada sobre la calle, Tani se sube a dos patas sobre el bordillo y observa atentamente los tranquilos paseos de la gente. Alegres y bulliciosos los niños juegan y corren alrededor de sus padres. Tani les ladra un par de veces ¡guau, guau! Los niños exclaman ¡un perro allí arriba!. Otros, los que ya le conocen, les gritan ¡Tani, Tani! El perro, aunque desde la terracita, se siente parte del juego de los niños, se le nota feliz y alegre.

Avanza el sol hacia el oeste y sus rayos inclinados avisan a los paseantes, los niños y Tani que es hora de recogerse, de terminar el paseo y los juegos ... todos se retiran un poco cansados, pero satisfechos de haber disfrutado de una tarde familiar y agradable. 

 

Siestas de verano.

Siempre atenta y pendiente de mi actividad, Tani se sienta a unos metros de donde me encuentro realizando alguna tarea. En pleno verano el sol nos ahoga con fuego, solo una chicharra se atreve a romper el silencio asfixiante de la tarde. Tani me observa pero sus párpados le pesan, jadea bajo un sol que clava sus rayos en nuestras espaldas, se resiste a echarse y permanece sentada intentando permanecer despierta, no debe comprender por que me muevo y me atareo bañado en sudor con esas temperaturas ... pero como siempre ella permanece a dos metros, aunque en estas tardes de verano con los ojos semicerrados y la boca abierta, en un durmevela permanente.
 

A mi perra Tani  (1.994 - 2.006)

"Tani nos ha dejado, jamás pensé que la echaría tanto de menos. Tani, allá donde estés un millón de gracias por todo lo que nos has enseñado, por tu cariño, fidelidad incondicional y por esa responsabilidad de protegernos a todos, que tu sola adquiriste. Siempre estarás en nuestro recuerdo.

Gracias por querernos tanto, Toñi"